Demostración
fundamental.
La electricidad y el magnetismo son magnitudes vectoriales, representadas
en un espacio vectorial, orientadas en circuitos cerrados ortogonales.
Los circuitos cerrados ortogonales, con fuerzas atractivas, comprimen
sus
fuerzas repulsivas, aumentando exponencialmente la densidad del espacio
vectorial orientado (regla de la mano derecha). Un circuito, denominado
"eléctrico", queda completamente rodeado y comprimido
por otro circuito,
denominado "magnético", adoptando una forma toroidal,
su núcleo.
El circuito magnético queda rodeado y comprimido por el circuito
eléctrico
únicamente en el segmento que lo atraviesa. En el espacio vectorial
orientado en paralelo, en el circuito magnético no comprimido,
las fuerzas
repulsivas extienden el circuito hasta equilibrarse con las fuerzas atractivas,
adoptando una forma lenticular, con dimensiones de años luz. A
partir de
esta inmensa dimensión, la densidad mínima del espacio vectorial
orientado
en un circuito cerrado en el ecuador, con el equilibrio de las fuerzas
de
atracción y repulsión, aumenta exponencialmente hacia el
centro.
Esta forma lenticular es el espectro de la densidad del espacio vectorial
orientado en un circuito cerrado, energía potencial y estable,
denominada
"campo magnético". Esta estructura vectorial macroscópica
es una estrella,
con un núcleo eléctrico y un campo magnético, desprovista
de forma
material. En el gradiente de esta estructura, existe la densidad del espacio
vectorial orientado, adecuada para la formación de circuitos vectoriales
microscópicos, ortogonalmente cerrados e inestables: el hidrógeno
que compone la "fotosfera". En la fotosfera, el hidrógeno
es energía
cinética, en continua dinámica. ¡El hidrógeno
no es materia!